Conclusiones prematuras
Y aquí tenemos a la Formula Uno 2008. En dos competencias consecutivas podemos intentar hacer un balance para concluir en cuanto nuestras expectativas “previas” se han dado como esperábamos o no. Veamos.
Para el GP de Australia, terminaron 7 autos. Desde las libres del viernes hasta la calificación del sábado, los equipos que “sonaron” más en sus cronos y posiciones hacia la punta fueron Ferrari, McLaren, BMW y Red Bull. También Williams Toyota que emergió en calificación y competencia. La pole la cargó Lewis Hamilton con McLaren Mercedes y a su lado lo acompañó un sorprendente Robert Kubica que bien pudo ser el de la posición de cuerda. Los problemas de fiabilidad en Ferrari, relegaron a Kimi Raikkonen al fondo de la grilla y a Massa apenas en segunda fila.
El sucio y poco adherente trazado del Albert Park, permitió visualizar los olvidados esfuerzos de conducción que todos los pilotos debieron acometer dada las ausencias de ayudas electrónicas de tracción. No en vano; Tres veces salió el coche de seguridad. En todos los eventos presentados, el ganador de la competencia no se inmutó y mantuvo la concentración para ganar fácilmente. No podían decir lo mismo los “favoritos habituales” de Ferrari que en medio de costosos errores de apresuramiento, finalmente no terminaron por inesperados y sorprendentes problemas de fiabilidad que le han costado mucho a Maranello. Es bueno entonces, remontarse a Suzuka 2006 para comprender la dimensión de esta aseveración hasta hoy día.
Con estos hechos, el podio en Melbourne fue variopinto: El inconmovible Hamilton y su McLaren Mercedes, seguido del persistente y eficiente Nick Heidfeld con su BMW Sauber avisando un “Nuevo estándar” de competición y la nota más refrescante: Nico Rosberg con un Williams que en principio, lució complicado con problemas mecánicos en los primeros toques del asfalto del día viernes, y que posteriormente; Emergió para demostrar las ambiciones del otrora exitoso equipo de Grove-Inglaterra que por cierto, llegaba a sus 500 carreras de por vida y habría fabricado 30 autos en la F1 (De allí la nomenclatura del FW30).
Fue una competencia agridulce para muchos: Barrichello hizo un gran esfuerzo y tanto equipo como piloto, equivocaron en el plano “legal” para salir de la tabla de puntos. Agua bendita entonces para gente como Bourdais que se engrandeció por el solo hecho de “esquivar” el caos como también Nakajima e incluso Raikkonen que sin terminar la carrera, consiguió puntos por “decantación” diría Adrián Puente desde Fox Sports.
En esta apertura, Alonso casi escala al podio y Kovalainen se resignó al capricho de la providencia cada vez que el coche de seguridad salió a pista. McLaren; Se marchó con una aurora más brillante de la que le correspondía, Ferrari con un timorato sello de incertidumbre y quedaba claro que tras ellos, las fauces abiertas de BMW Sauber esperaban tan solo el momento adecuado mientras que rivales “intermedios” como Toyota, Red Bull o bien Honda, esperarían una mejor oportunidad para mostrar sus respectivos potenciales.
Y ese momento; Llegó tan solo una semana después. El GP de Malasia –Punto de partida para la F1 moderna- hace casi una década que nos ofrece un trazado monumental y entretenido. Aquí; Michael Schumacher regresó fulgurante tras su accidente en Silverstone de 1999 para jugar a favor de Irvine a regañadientes y con una Ferrari salpicada del hedor de la violación de reglamentos en aerodinámica. También fue Kuala Lumpur testigo fiel en el 2003, del podio premonitorio de un tal Fernando Alonso y que poco más tarde ganaría su primer GP. Para esta oportunidad en el 2008, la competencia ha sido de lo más normal y tranquila, rayando en el aburrimiento. Digamos que los que parecían grandes en exceso no se han perfilado como tal y los protagonistas debidos han hecho sus papel pues el campeón vigente –Kimi Raikkonen- ha ganado con cierta facilidad, si bien Felipe Massa se ha anexado el “mal de ojo” de los seguidores de la marea roja, al culminar la competencia atrapado en la grava tras un sencillo y devastador error de conducción, poco después de estar en segundo lugar tras dominar el primer tercio y hacerse de la pole.
Desde las libres del viernes, se sintió el papel protagónico de Ferrari. No solo con los coches de la “scudería” sino hasta con los que propulsan a Toro Rosso con la lucidez de un admirable Sebastian Vettel e incluso un vigente Giancarlo Fisichella desde la modesta Force India. Nuevamente; Los nombres que más sonaban fueron tras los rojos; McLaren, BMW Sauber, y Red Bull junto a Toyota.
La competencia no dejó mayores alternativas: Ferrari regresó a donde debe estar, McLaren no concibió un coche “ideal” para el trazado malayo y los “Problemas” de la ausencia de controles electrónicos no dejaron casi huellas salvo costosa excepción de Massa. En esta oportunidad; 17 coches llegaron a meta. Dos finlandeses en un inédito podio separados por un polaco. Cada uno con su historia de éxito: Kimi; Centrado, veloz e inexpugnable. Kubica; Creativo, consistente y decidido, Kovalainen protagónico frente a un “anónimo” Hamilton que debió –perjudicado también por un leve fallo en Boxes del equipo- morder el polvo de un Trulli como en sus mejores tiempos, confirmando la esperada capacidad de Toyota.
En cambio; Inexplicable el deslucido papel de Williams que seguramente no interpretó el suelo asiático lleno de calor y humedad, en tono adecuado con el tema de los compuestos de las gomas. ¿Renault? Alonso luchó lo indecible para sostenerse dentro de los puntos, mientras Piquet Jr. Salió un poco del gris anonimato inicial que le acompaña desde el vamos australiano. Mejor capacidad para Mark Webber que recogió frutos de un RB4 que de bajo perfil; parece tener mucho más que ofrecer.
Y entonces… ¿En donde están las sorpresas? Sabemos que Ferrari y McLaren podrían repartirse en una lucha creciente, sus papeles protagónicos. Percibimos, que BMW está lista para recoger cualquier fallo pero que aun le falta un “salto” nada sencillo, para igualar las prestaciones de carreras de los “supremos”. No es de genios darse cuenta, que Williams, Toyota, Honda y Renault, tendrán un campeonato “aparte” muy interesante. E incluso, debemos dar las gracias a Toro Rosso, Forcé India y Super Aguri, por lucir muy preparados para obligar al grupo anterior a mejorarse cada día. En síntesis: Los débiles no lo son tanto, los fuertes; tampoco lo son.
En términos prácticos y casi estadísticos: Dos carreras, dos podios completamente distintos y por ende, dos ganadores diferentes y potenciales rivales hasta el final por pertenecer a los equipos mejor preparados para ello. Dos posiciones de cuerda y dos vueltas rápidas en donde la del ganador en Malasia no correspondió siquiera a un partícipe del podio.
Ocho de los once equipos han conseguido puntos. El primero en la tabla casi triplica al tercero pero no cuadruplica aun al cuarto. En el apartado de pilotos, once de los veintidós posibles, también han puntuado pero el líder precariamente supera a los tres siguientes muy igualados y consecutivos y apenas duplica a partir del sexto de la tabla. Los dos campeones en la parrilla han tenido distintas suertes: Uno niveló un pésimo inicio, el otro lucha contra el auto. Un interesante panorama de equidad que esperemos prevalezca por algunas carreras más. ¿Será mucho pedir que tengamos algo más de una tercera parte de los pilotos inscritos en lo mas alto del podio al menos una vez para un espectáculo variado y ecuánime?
Mientras soñamos despiertos, esperamos por Sakhir y su arenoso entorno. La F1 sigue siendo lo que conocemos, al menos mientras la lluvia no traiga un GP cargado de emociones y desvaríos en los “nuevos” coches manualizados. Pero recordemos; Son pilotos profesionales…
“Es increíble que McLaren no haya hecho nada, desde que en Brasil 2007 el limitador de velocidad también les trajo problemas”(Marc Gené, piloto probador de Ferrari en referencia al incidente que ralentizó a Kovalainen en Australia 2008, cediendo la posición a Fernando Alonso)
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